Un alto en el camino

Después de muchos meses retomo el blog en unas circunstancias que, como todos sabemos, son difíciles. Se cumplen tres meses del estado de alarma que ha paralizado al país, y también al mundo. ¿Quién nos lo iba a decir en pleno siglo XXI?

No seré un cronista de esta terrible tragedia, que, a día de hoy, todavía nos mira de reojo. Mi intención es informar de la actualidad de Valencia History Tour. A principios de abril tuve que cancelar dos pases y devolver las entradas correspondientes sin atreverme a dar nuevas fechas.

Hace pocas semanas, alguna persona y un casal fallero contactó conmigo para preguntar cuándo volvería a realizar alguna ruta teatralizada. A cualquiera le complace que se acuerden de uno y más en esta situación. Sin embargo, siento decir que esa vuelta no será fácil ni la veo cercana por varios motivos que detallaré.

El gobierno ha decretado el uso obligatorio de mascarillas tanto en espacios abiertos como cerrados hasta nuevo aviso. Así como también, guardar un metro y medio (sino dos) de distancia entre personas como medida de seguridad. Mientras dure esta “nueva normalidad” los diferentes personajes de Valencia History Tour no van a salir a enseñar Valencia.

No cuestiono que sea justo y necesario, no me estoy quejando, sino que clama al cielo que la realización de las rutas es imposible. Sin embargo, diferentes personas de mi entorno, más o menos cercano, me han sugerido que podría seguir haciéndolas sin ningún problema alegando varias razones:

La primera sería que no necesito un gran número de gente. Sin embargo, que venga una pareja enfadada (entiéndase la ironía porque no estarían muy juntos) no me compensa,. Es indispensable un mínimo de personas para desempeñar la actividad. Otro motivo apuesta por que el personaje porte mascarilla… ¿Sabemos cuando se inventaron las mascarillas que llevamos? Mezclar elementos anacrónicos rompe todo encanto, ¿Inventar un personaje que lleve mascarilla? ¿Hacer visitas online? ¿teatro virtual?

Agradezco las nuevas ideas para justificar mi vuelta. Pero mis respuestas no son simples excusas, (me han llegado a decir que no quiero trabajar, como si no me gustara lo que hago, o lo que hacía, nada más lejos de la (cruda) realidad).

Mi propuesta está basada en el contacto con el público, el cara a cara y un teatro cercano y mientras que continúe este interludio social, me temo que estoy obligado a reinventarme. No ha llegado el apocalipsis ni el mundo se acaba. Lo que muchos no saben es que no supone el primer parón obligado al que me enfrento. En 2008, poco después de empezar, la crisis económica me llevó a echar el freno durante un tiempo, para volver después con más fuerza y continuar hasta hace bien poco.

No estoy comparando estos dos sucesos porque las épocas son distintas y además, todavía es pronto para sacar conclusiones. De momento, no hay más remedio que aceptar la nueva realidad para entenderla y pensar que estamos vivos. En este sentido, no me gustaría terminar sin recordar a los fallecidos y a sus familias enviándoles mis condolencias y ganas de seguir adelante. A mí no me faltan, pero hay que hacer un alto en el camino. Hasta pronto!

Cumpliendo 10 años (2ªparte)

Se acerca el final de otro año. Pero, como ya comentaba en el anterior artículo, ha sido un año de celebración, no siempre se llega a una cifra redonda. Y así, ya hemos cumplido 10 primaveras, una década, un decenio, dos lustros… Tiempo importante para mantener un proyecto, una aventura, un oficio… pero insignificante e irrisorio si lo comparamos con la edad del mundo, de la “civilización”, del universo… Ya se sabe, el tiempo es relativo.

La vida es adaptarse, evolucionar, crecer… Pero también un camino lleno de obstáculos, incertidumbres, “agujeros negros”… que sorteamos mejor o peor… De todo se aprende. Un dicho con el que comulgo al 100 %. Todo es mucho, también es verdad. Sin embargo, una de las enseñanzas que quiero recuperar es que sin el apoyo de algunas personas, de manera más directa o indirecta, no habría continuado este viaje. Solo es imposible. Y por eso, creo que es el momento de dar las gracias públicamente. Seguramente me deje a alguien, espero que no se lo tomen como algo personal.

Muchas gracias a mi familia, en especial a mi madre, a los colaboradores que me acompañaron de cerca: Carol, Salva, Andrea, Esther, Eusebio, Yazmina y Dulce. A la impagable ayuda a Pedro, Esther ( otra vez y toda su familia), a las personas que vinieron a ver cualquiera de las rutas que hice, alrededor de 700 representaciones, con frío, calor, lluvia… También a los más de 1500 seguidores de facebook, 800 y pico de twitter y de instagram y todas sus publicaciones compartidas, todos “me gusta” y comentarios varios. A todas las asociaciones, colegios, institutos, casales falleros, agencias de viajes que confiaron en mí.

Mil gracias a todos de todo corazón!

Celebrando que cumplimos 10 años

Una tarde de finales de junio de 2008 nacía Valencia History Tour. Los asistentes (y padrinos…jeje) un grupo de amigos, que si no recuerdo mal, celebraban el cumpleaños de uno de ellos. No faltaron las ganas, la ilusión y por qué no confesarlo, la incertidumbre. ¿Gustaría, no gustaría? El eterno dilema de querer agradar… Tardaría tiempo en comprender que no se puede gustar a todo el mundo, y más, cuando todavía viene gente que ignora a lo que va. ¿Una obra de teatro en la calle? ¿Una visita guiada con teatro? ¿Un personaje-guía de otra época que no sabe lo que es un móvil, un parquímetro, un semáforo…? Dudas, miedos…

Y para amenizar todo, una palabra empezaba a revolotear y sonar con fuerza… Crisis. No era el mejor momento para empezar, pero el barco ya había zarpado. Los inicios no fueron muy halagüeños, pero, al menos, la inversión económica no fue importante. Pocos asistentes, pero la mayoría de las opiniones eran positivas, (te hacen creer en lo que haces o, por lo menos, ayudan).

De aquella primera vez salí satisfecho. Quedaba mucho por pulir: “pisar tablas”, mejorar el personaje, sustituir algunas historias. Lo difícil fue darme a conocer… Las redes sociales estaban en pañales… O por lo menos para mí. Durante un año y medio aguanté como había previsto en el plan de empresa que elaboré. Porque a fin de cuentas, nunca mejor dicho, se trata de eso, de que salgan las cuentas, es una empresa. Y, como se escondían, eché el telón, por lo menos oficialmente. Seguramente algo falló. Pude haber sacado otra ruta, pero decidí dedicarme a otros quehaceres. Pero, nunca se me pasó por la cabeza enterrar lo levantado. Y, así, corría 2010, 2011 y surgió la sociedad low cost que corrió como la pólvora, y volví a intentarlo. No fue nada mal. “Nacieron” otros dos “hijos” en poco tiempo, dos nuevas rutas, otros dos hermanos, otras épocas, otros personajes… El juego continuaba… Y hablando de continuar… Continuará… ¡Gracias!

Breve historia del cine-teatro Olympia (Conmemorando sus 100 años)

Poco a poco se va acabando el 2015, y desde Valencia History Tour no queríamos despedirnos de él sin recordar un aniversario que, a mi parecer, ha pasado un tanto desapercibido: el centenario del teatro-cine Olympia. ¡Qué mejor excusa para dedicarle un artículo!

En la calle de San Vicente, en pleno centro y al lado de la plaza del Ayuntamiento, después de 100 años se encuentra el edificio del teatro, primero, después cine, y a partir de 1952,otra vez dedicado a la representación de obras dramáticas. 

Fue levantado en los solares donde se ubicó el convento de San Gregorio hasta 1911, cuando fue derribado para urbanizar esta parte de la ciudad. El encargado de erigir el inmueble fue arquitecto Vicente Rodriguez, que le dio un estilo postmodernista

Según la crónica del periódico de la época, Las Provincias, afirmaba: “La imaginación de este coliseo había despertado gran expectación, no sólo por el deseo de conocer la nueva obra, sino por la clase de espectáculo”.

La curiosidad fue satisfecha cuando se anunció su primera función, una ópera llamada El barbero de Sevilla a la que siguieron… Tosca, Manon, Rigoletto… 10533456_10152316080367261_952746297892372612_n

En 1917 se empezó a programar cine, alternándose con otros espectáculos, pero las frecuentes proyecciones de películas, hizo que el público identificara al Olympia como un cine y se convirtió desde entonces en sinónimo de la historia del cine en la ciudad.

Mucho tuvo que ver el empresario Ángel Pérez del Val, que supo programar su salón con numerosos éxitos. Son los tiempos del inolvidable cine mudo, de una calidad envidiable, que conectaba con las preferencias de los asistentes de aquel momento, siendo sus principales rivales del Lírico y el Gran Teatro.

A finales de los años 20 llegan las primeras películas sonoras y el Olymipa rápidamente se transforma en una de las salas que estrenará este nuevo género junto con el Lírico, en sana competencia, siendo en el Olympia donde se podrá ver en la ciudad  la primera película sonora el 5 de febrero de 1930, ¿la elegida? El clásico El arca de Noé (1928) de Michael Curtiz, producida por la Warner Bros.

La década de los años 30, con la irrupción de más salas, supondrá un retroceso en los resultados del cine, aunque los dueños del edificio siguieron contando con Ángel Pérez del Val, empeñado en que el Olympia siguiera codeándose entre los mejores de Valencia. Para conseguirlo, no dudó en firmar contratos publicitarios y hacer una mayor promoción, y en la década siguiente, cuando llega con fuerza el cine norteamericano, adaptándose a ello con todo lo que conllevaba.

Pero, la gran competencia del cine Rex, antes conocido como Gran Teatro y el buen hacer del Capitol sumieron al Olympia en una crisis de afluencia de público. La consecuencia de esta situación llegó a principios de los años 50, cuando Ángel Pérez del Val dejó de ser el empresario y se hizo cargo del cine Callao Espectáculos, de la que formaba parte Enrique Fayos, que, a la postre, sería el máximo responsable del Olympia durante muchos años y que le devolvería el esplendor perdido.

La última fecha a recordar fue 1983, cuando murió definitivamente como cine, pero lejos de desaparecer, se reconvirtió en un teatro, que todavía hoy es gestionado por los Fayos, los hijos de Enrique Fayos, los hermanos Fayos Bonell, programando en su sala con capacidad para más de 1100 espectadores (casi 900 en el patio de butacas) teatro comercial y de calidad, infantil, monólogos…

¡Felicidades por estos 100 años de vida y un brindis por muchos más!

Fuente: El libro de los cines de Valencia (1896-2014) Miguel Tejedor Sánchez, Editors Carena, 2014.

¡Mateu cumple 100 representaciones! (Ruta gótica)

El pasado 7 de mayo, Mateu, el enterrador más locuaz y enterado del siglo XV de la capital valenciana cumplió 100 salidas, 100 paseos enseñando la ciudad que él conoció de primera mano.

Corría el otoño de 2013 cuando se presentaba un extraño personaje, cuya tumba había sido profanada por motivos que él aún sigue desconociendo, aunque tiene su aquel. Siempre acompañado de su inseparable pala ha enseñado a grandes y a pequeños historias poco conocidas de sus tiempos.

A Mateu le asaltan innumerables recuerdos de sus paseos, por ejemplo, unas jóvenes bautizaron su recorrido con el original título de “Las tres mus: mujeres, mulas y muertes”, que, aunque evidentemente tienen su protagonismo, cada una lo tiene por separado y en su contexto. A nuestro enterrador le pareció ingenioso.

Le llama la atención unas calles tan limpias, por lo menos, comparadas con las de sus días, todas empedradas, y cosas con ruedas… como tablas y artilugios que hoy en día llaman “bicicletas”.

10342403_10152105462647261_6146628279760275368_nPero, sin embargo, hay otros aspectos que no han cambiado, como el repicar de las campanas, (a veces cree que anuncia su llegada cuando se acerca a una iglesia  junto con el grupo), o las procesiones, como aquella ocasión en la que hablaba de las de su época y por la misma calle que estaba (Caballeros) se avecinaba un modesto desfile religioso que le vino de perlas para sus explicaciones.

Últimamente repite mucho una frase cuando se encuentra con gentes desconocidas que a los asistentes les hace gracia: “¡Siempre hay espontáneos!” o cuando siempre pasa por una plaza y un señor vestido de negro (un camarero) le dice al grupo: “No se crean nada, todo lo que cuenta es mentira, es un loco que se ha disfrazado”. A lo que Mateu lanza a sus seguidores “No sé quien es”.

En este sentido, uno de los mejores momentos fue cuando contaba una historia de unas brujas y apareció una mujer en un estado etílico importante que le quiso quitar su apreciada pala. Mateu se preguntaba si la quería para utilizarla como una escoba voladora.

No quisiéramos terminar sin agradecer a todos los que han viajado al siglo XV con Mateu, en especial a los diferentes colaboradores que ha tenido, entre ellos, a Salva y, sobre todo, a Andrea.

Después de dos horas, Mateu se despide teniendo como marco incomparable de las Torres de Serranos, en la que, por lo menos una noche, al acabar su perorata, las luces que alumbraban las Torres se apagaron. Si estaba preparado o no, cada uno que saque sus propias conclusiones. “¡Carpe diem!” clama Mateu finalmente. Por 100 rutas más. ¡Hasta pronto!

Breve historia del Corpus Christi en Valencia (II)

El nacimiento de más rocas que preparaban los conventos, de las que hablamos brevemente en la primera parte, hicieron crecer tanto los gastos que la ciudad decidió mantenerlas y guarecerlas en una casa; primero en la plaza del Portal de Serrans, hoy plaza de los Fueros, (la Casa dels Entramesos en 1431) y debido a la falta de espacio, se reubicó cuatro años después en la actual Casa de les Roques en la calle Roteros, ambas construidas ex profeso.

A lo largo del tiempo, las rocas sufrieron significativos cambios no sólo en su número también en su temática. Entre las más destacadas están: la Diablera o la de Plutón, SanVicente Ferrer, ambas de 1512 y de la Trinidad (1665).

Con respecto a las danzas, las más importantes se remontan a los juegos de los siglos XV y XVI, de las que sobresalen los momos, que se realizaban en diversas rocas, en estas coreografías había más personajes como el diablo mayor, una diablesa, pajes del diablo…

Por influencia castellana, a finales de 1500 se incluyeron la danza de gigantes y cabezudos, en versión autóctona, en principio, dos nanos y ocho gigantes. Entre los bailes de la época estaban les baixes, sarabandes, xacones, etc.

Como las modas cambian, en el siglo siguiente se introdujeron otras danzas, como las de bastonets, las de gitanos o gitanes, moros y cristianos… La idiosincrasia de la fiesta se mantuvo con el transcurrir del tiempo, perdurando su esplendor, lo que no fue óbice para que sufriera variaciones  más acordes con la época del momento, como en algunas danzas como la de gitanes y momos, que simbolizaban los siete pecados capitales y la aparición de la Moma, personificación de la virtud.
La moma y los momos
  A finales del siglo XVIII, la fiesta se tuvo que “ver las caras” con la Ilustración que, en diversas ocasiones, prohibiendo las danzas y gigantes en las procesiones religiosas, lo que conllevó que el desfile lúdico se desvinculara con la procesión.

Con respecto a la organización de los actos, comenzaba con una crida pública que se convertiría años después en una cabalgata. Se sabe cómo era a finales de 1600 por un escrito titulado: Ceremonial de la ciudad de Valencia para la fiesta del Corpus en el que se detalla el orden de la comitiva, que lidera el capellán de la ciudad sobre un caballo, tras él, diversas danzas y misterios. Su finalidad era invitar y anunciar la fiesta en nombre de las autoridades.

Por aquella época, se trasladó la procesión a la mañana y los entremeses y misteris a la víspera del Corpus. No era la primera vez que la procesión se realizaba en horario matutino, pues hasta 1506 fue así, pero para evitar que acabara ya de noche, se cambió el horario, otra muestra de las constantes variaciones que ha sufrido la fiesta.

Aunque, se puede afirmar que desde finales de 1700 se ha mantenido el orden de la procesión dividida en tres partes, que, grosso modo, sería: en una primera parte, estaría encabezada por las Rocas, los gigantes, después los gremios, según su importancia, seguidos de la retahíla de personajes bíblicos. En una segunda parte, abría el séquito el perrero de la catedral, las órdenes religiosas y la cerraban más simbologías bíblicas. Y en la tercera parte, los sacerdotes de la catedral, acompañados de custodias y más personajes bíblicos, la nobleza, y en último término, la hostia consagrada.

Con el siglo XIX llegó su decadencia, debido a cambios políticos, como la Revolución burguesa y la desamortización de Mendizábal, lo que hizo que los gremios y órdenes religiosas no participasen y se prohibiesen danzas y comparsas.

No será hasta la década de los setenta de 1900 cuando iniciativas particulares junto a la creación de Amigos del Corpus de la ciudad de Valencia (1977) retomen esta fiesta centenaria, devolviéndole todo su vigor y dinamismo que mantiene hoy en día.

 

Para saber más: Calendario de las fiestas de la Comunidad Valenciana. Primavera. En su capítulo dedicado al Corpus Christi. Antonio Ariño Villarroya. Bancaja, 1999. Valencia.

Breve historia de la fiesta del Corpus Christi en Valencia (I)

Durante varias centurias esta fiesta religiosa del culto cristiano se ha mantenido como una de las más importantes en el calendario católico. Habría que empezar definiéndola. Se trata de un tributo público y solemne a la Eucaristía de cada iglesia que tiene como acto más notable una procesión.

En este desfile recorren las calles un número considerable de gente y todas las corporaciones de la ciudad, cantando himnos, interpretando danzas, misterios, etc.

En un principio, se estableció el jueves siguiente a la octava de Pentecostés, es decir, que dependía de la Pascua, por tanto, no era ningún día fijo. Con el transcurrir de los años y la venida de la economía industrial se pasó al domingo siguiente del jueves que correspondería, para no entorpecer la actividad laboral, como ha llegado a nuestros días.

Los orígenes de esta fiesta hay que buscarlos en la ciudad de Lieja, Bélgica, en 1246, ciudad influida por grupos laicos que renovaron la espiritualidad de la época, que daban más importancia a la Eucaristía.

Casi dos décadas después, el papa Urbano II, antiguo arcediano de Lieja, instituyó formalmente la fiesta del Corpus Christi y, poco a poco, se fue extendiendo sobre destacadas ciudades europeas, convirtiéndose en una fiesta mayor mediante indulgencias y relatos sobre milagros.

En lo que respecta a Valencia, las primeras referencias se remontan a 1326, cuando aparece en una lista de fiestas a respetar por el Consell cada año. Sin embargo, la gran procesión por la que se identifica la festividad no se celebraría hasta 1355, por iniciativa del obispo de la ciudad, Hug de Fenollet.

011 Años más tarde (1372), la fiesta retomaría cierto empuje gracias al nuevo obispo Jaume d’Aragó, con una crida pública anunciando una única procesión, ya que hasta la fecha se realizaban varias por diferentes parroquias.

A partir de estos años (1380-1425), coincidiendo con una mejora económica y basándose en las entradas reales y su ritual, se fue transformando en la procesión que causó sensación.

Para ello, no se escatimaron gastos, se dedicaron unas doscientas libras anuales de las arcas públicas y se coordinaron los jurats y los cuatro prohoms (prohombres). Asimismo, se estableció un orden que reflejaba la jerarquía y la dignidad de los diferentes estamentos y se cambió el recorrido en varias ocasiones.

Por las mismas fechas aparecen elementos alegóricos, como, por ejemplo, un grupo de cantores acompañando el desfile con las caras tapadas e instrumentos de cuerda. Después se multiplicará su número que darán lugar a ángeles, santos, apóstoles, patriarcas, profetas… y animales como serpientes, águilas, dragones, diablos… La mayoría de estos personajes aparecen relacionados o con objetos y atributos que recuerdan sus actos, pasajes de su santa vida o relatos conocidos como “la serp e l’arbre sec” (“la serpiente y el árbol seco”) con Adán y Eva.

En otro plano, la comitiva tenía un carácter cívico-político, ya no sólo en su organización, sino en otros aspectos. La presencia de magistrados elegidos poco antes, en Pentecostés, indicaba su reconocimiento ante la sociedad, y su muestra pública de su juramento a su cargo ante las autoridades.

Otros elementos que se añadieron fueron los entremeses, les Roques (Rocas) y las danzas.

En primer lugar, los entremeses fueron adaptaciones de las que ya se realizaban en las entradas reales, en principio, figuras de bulto, relativas a pasajes bíblicos o de santos que se ubicaban en unas armazones de madera en forma de peñón llamadas roques. Estos monigotes fueron sustituidos a principios del siglo XV por actores. Los encargados de las representaciones eran sacerdotes y religiosos de los conventos de la ciudad, que acabaron convirtiéndose los entremeses o misteris. En la actualidad se conservan tres.

 

Para saber más: Calendario de las fiestas de la Comunidad Valenciana. Primavera. En su capítulo dedicado al Corpus Christi. Antonio Ariño Villarroya. Bancaja, 1999. Valencia.

Jerónimo cumple 400 invocaciones… ¡Felicidades!

El pasado 9 de marzo celebramos que Jerónimo Valeriola, el alma en pena dedicada a enseñar la Valencia histórica, cumplió 400 invocaciones. En el verano de 2008 reaparecía, después de más o menos un siglo, para descansar en paz de una vez por todas, y, ¡menos mal que está muerto!

En esa primera llamada (que no al orden) era requerido para mostrar la ciudad de otra manera, a través de un viaje en el tiempo, la Valencia que él conoció, (finales del XVI- principios del XVII), pero también la anterior época medieval y la posterior hasta comienzos de 1900.

Además, en cada una de esos 400 paseos, Jerónimo nos ha contado su triste historia, que, respetando los hechos, pocos saben, que, realmente sucedieron, por suerte o por desgracia, según se mire, porque, si no hubiese sido injustamente ajusticiado, no le habríamos conocido.

Poco se podía imaginar que 5 años y medio después, este “colgao”, como a veces le han llamado, siguiera con la misma labor con igual ingenio, inocencia e ilusión que la primera vez por las mismas calles, plazas, desapercibidos rincones, monumentos… La pregunta es evidente: “¿no te cansas de hacer siempre lo mismo? A lo que nuestro humilde espíritu responde: “¿cómo me voy a cansar si estoy muerto? De todas maneras”, añade, “ninguna ruta es igual, el itinerario se repite, lo que cuento es idéntico, pero cada día es diferente”.
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Y entonces ¿qué es lo que cambia?”, se le podría insistir. “El público, principalmente, sus reacciones, sus intervenciones, sus sonrisas y, a veces, hasta alguna carcajada. Por otro lado, a esto, se suma cualquier imprevisto que soluciono como puedo” sigue confesando Jerónimo, “como vagabundos que me saludan, ante la estupefacción de los asistentes, incluso, en una ocasión, uno de ellos, mientras me estrechaba la mano, se sacó de la manga un pequeño ratón, algún borracho que clama al cielo que lo que cuento es mentira, o algún espontáneo que, saliendo del portal su casa enfrente de donde estaba con el grupo, me preguntó: “¿de dónde has sacado esa historia?”.

Estas peripecias… ¿estaban preparadas? Quién sabe… Todo hace pensar que están más cerca de ser “cosas del directo” que por otros motivos, como las campanas tan sincronizadas que tocan en alguna ocasión al final de una sentencia, apagones de farolas sin razón y músicos callejeros que, sin querer, amenizan los relatos del fantasma.

Tampoco se le olvidan cabalgatas, desfiles, manifestaciones con las que Jerónimo ha tenido que compartir sus recorridos.

¡Cuántos relatos acaecidos contados y “vividos”! Imposible recordar todos, pero rescatando uno, a Jerónimo le viene a la cabeza aquella tarde en la que un paseante anónimo al verle, se paró delante de él junto al público y, al acabar aquella parada, le lanzó una moneda a lo que contestó: “Gracias, pero… ¿para qué la quiero?

Sólo queda por añadir: ¡Felicidades Jerónimo! Sabemos que seguirá reapareciendo cuando se le llame, ¿quién sabe si 400 veces más? De momento, celebramos las 400 primeras, que no está mal.

 

 

 

Sobre el estreno de la Ruta de las mujeres de Valencia (¡Por fin!).

Este fin de semana, por fin, se estrenó la última entrega de Valencia History Tour, “algo” que, en ocasiones, es difícil de definir: ¿una ruta? ¿un paseo? ¿un teatrito?… o eso… “eso que haces por la calle…” me llegó a decir un día una mujer. No me quiero imaginar la cara de alguien que pasara por allí y escuchara esa frase fuera de contexto.

Digo “por fin”. Para quien se considera un creador de “eso, de esto o de aquello” siempre es un reto acabar lo que se ha empezado. Sólo por una cuestión lógica: conlleva un tiempo de elaboración. ¡Cuántas horas dedicadas a investigar, buscar, ensayar, cambiar, reflexionar, volver a cambiar, probar… ¿y esto cuándo acaba? La tarea se convierte en paciencia, (¡ay, para quien no la tenga!) Nada importa cuando el día señalado es ¡hoy! Saltan las alarmas… Ha llegado el momento en el que puedo decir: “¡por fin!”

No se podía haber elegido una tarde mejor. Una tarde de perros. Viento, frío… eso sí, sin ladridos… El teatro de calle incluye detalles climatológicos a los que mejor no dar mucha importancia. El directo y al aire libre es lo que tiene. ¿Una anécdota? ¿Un presagio? Inexplicablemente a mitad de la ruta se fue el viento y la temperatura mejoró. Cosas del directo.

Pero estrenar no conlleva un “ya está”, sino un “continuará”. ¿Una especie de historia interminable? (Otro tema sería cuándo se acaba algo que tiene que ver con el arte, que daría para otro artículo). El bebé ha nacido, pero el trabajo no ha terminado. El embarazo es un buen símil, tan adecuado como poco original. Lo sé. Cada ruta es como un hijo, como un músico considerará sus discos o un director de cine sus películas. Ya sé, nada nuevo… pero “¡Por fin!”

Las mujeres de Valencia empieza a dar sus primeros pasos, mejor decir, a gatear… sus primeras sensaciones han sido positivas. En cada parto sigo siendo un padre primerizo… los miedos, las inseguridades, los nervios… forman parte del creador y la criatura. Ambos están satisfechos y con ganas de crecer. Se sienten agradecidos por quien vino a verla nacer y por los que vendrán a verla más adelante, sin duda, más grande y más guapa.

¡Larga vida a «Las Mujeres de Valencia”! ¡Por fin!