Breve historia de la calle de la Paz (I)

Los orígenes de esta emblemática calle de la ciudad hay que buscarlos en los profundos cambios urbanísticos que vivió Valencia a finales del siglo XIX. Había que hacer frente a la progresiva degradación de la zona interior de la ciudad y mejorar las pobres condiciones de vida de sus habitantes.

En aquella época, se abrieron pasos transversales en el corazón de la ciudad y uno de aquellos fue el de la calle de la Paz, pensada para sustituir a la calle del Mar. En 1868 fue ideado y velozmente comenzado su trazado para unir la zona ajardinada de la Glorieta con la actual plaza de la Reina o si, se prefiere, con la torre campanario de Santa Catalina. Fue llamada de la Revolución.

El plan de los arquitectos municipales Manuel Sorní y Juan Mercader para la nueva vía fue aprobado, pero el otro experto, Blanco y Cano se opuso aduciendo que no podía ser una calle para embellecer la urbe, sino que había necesidades más básicas que cubrir.

Por otro lado, las demoras del Gobierno central para ceder sus terrenos de los desaparecidos conventos de Santa Tecla y San Cristóbal hicieron que el estreno de la esperada travesía se prolongara en el tiempo hasta 1878.

La calle Peris y Valero o de la Paz en 1916.

La calle Peris y Valero o de la Paz en 1916.

Hasta entonces, la original calle se hallaba entre la plaza de Santa Catalina y la actual calle Luis Vives. El resto era un laberinto de cortas y sinuosas calles, llamadas a lo largo del tiempo; Capugers, Capsllevats, y el Forn de la Ceca u Horno de la Seca. Este último nombre está documentado desde mediados del siglo XVII, y hace referencia  a que en la misma se encontraba la Casa Real de la Ceca, es decir, donde se acuñaba moneda.

Lo del horno se debía a que al final de una de sus travesías había uno a la salida de esta calle, y tomó su nombre hasta 1862.

De todas maneras, el trayecto de la nueva arteria urbana nacía la plaza de Santa Catalina y llegaba hasta la calle Luis Vives. En 1893 se alargó hasta el cruce con la calle Bonaire y, dos años después, se le dio el definitivo empujón para urbanizar su último tramo.

Poco después, en 1899, le fue cambiado el primigenio por el de Peris y Valero, un político fallecido años antes, aunque, curiosamente, este nuevo nombre no sustituyó del todo al de la Paz, alternándose en años posteriores, perdurando finalmente, este último. Con el tiempo, el otro nombre daría vida a otra vía urbana.

A principios de 1900, ya estaba configurada la calle de la Paz hasta la Glorieta, tal y como la conocemos actualmente, una de las hermosas y vistosas de la ciudad.

Para saber más:

-Origen e historia de las calles del centro de Valencia. Volumen I. Juan Luis Corbín-Ferrrer. Ed. Federico Domenech. Las Provincias. 2001. Valencia.

-Historia de la Ciudad; Arquitectura y transformación urbana de la ciudad de Valencia. Volumen III. Colegio Oficial de Arquitectura de la Comunidad Valenciana. Ayuntamiento de Valencia y Universitat de Valencia. 1994.

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