Breve historia de la plaza del Ayuntamiento (II)

Repasados sus distintos nombres y reformas, toda plaza que se precie debe mucho a los diferentes edificios que la rodean. Así, el más importante es el que le da nombre actualmente: el Ayuntamiento. Sin entrar en muchos detalles, podríamos decir que se trasladó su sede a mediados de 1800 cuando la Casa de la Ciudad se caía sin remedio. Entonces, se aprovechó la Casa de Enseñanza para niñas levantada en el siglo XVIII y su fachada se empezó a construir en 1897. Como nota curiosa el balcón, tan popular en fechas falleras, se alzó en 1970.

Otro edificio a destacar, esta vez desaparecido, fue la Estación Principal, donde hoy en día se levanta el edificio conocido como el de Telefónica, coronado con el nombre de la Equitativa, nombre de una antigua aseguradora. El artífice de aquella obra fue el ingeniero James Beaty en 1851. La estación favoreció que la plaza albergara mesones, hoteles, casa de comidas y agencias de ordinarios, como se conocían por aquella época, a las postas de las que salían las diligencias.

Otro de los edificios reseñables es el Palacio de Comunicaciones, más popularmente conocido como el edificio de Correos y Telégrafos, construido entre 1915 y 1922

Junto a inmuebles públicos se ubicaron otros privados como sociedades bancarias, cines, bares, hoteles y el Ateneo Mercantil, la nueva sede de la sociedad más importante de la burguesía comercial valenciana, que compró unos solares de la plaza para que se iniciaran las obras en 1934, siendo inaugurada en 1953.

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Como punto representativo de la ciudad, entre 1910 y 1940 se construyeron algunas de las casas más notables con los estilos arquitectónicos correspondientes a esos años; modernismo, eclectismo, casticismo y racionalismo.

Alguna de ellas sustituía a casas palaciegas de gran solera, como la de la calle San Vicente, esquina En Llop, donde se encontraba el palacio de los marqueses de Jura Real, cuya fachada daba a la plaza.

En 1909 se construyeron las casas “Noguera” chaflán de la calle Correo, del arquitecto Francisco Mora. Al lado se edificó la casa Suay.

Otro vivienda clasicista, obra de Francisco Almenar, fue el de la esquina de con la calle de las Barcas. En frente, otra construcción muy diferente fue la que albergó el Gran Hotel y Fonda de España fundado en 1899.

Siguiendo la plaza se encontró el cine Rialto, hoy teatro y también filmoteca, proyectado por Cayetano Borso de Carminatti en 1935.

Siguiendo con el arte, también los mejores fotógrafos escogieron aquella plaza para fundar sus estudios fotográficos a finales del siglo XIX, concretamente en la llamada bajada de San Francisco, el tramo comprendido desde las casas de la calle de San Vicente esquina con el pasaje de Ripalda donde estaba la plaza de Cajeros (hoy desaparecida) hasta la calle de las Barcas, aprovechando su gran afluencia de gentes.

Y, hablando de gentes, acabaremos con esta breve historia de la plaza, recordando su eminente carácter de punto de encuentro, casi desde su nacimiento, unas veces para reivindicar derechos sociales, demandas feministas, mejoras laborales por diferentes colectivos como blasquistas, anarquistas, círculos obreros hasta el reciente movimiento 15-M, otras para celebrar conmemoraciones, desfiles, cortejos municipales  tanto laicos como religiosos, y otras tantas, para actos de carácter lúdico, como cabalgatas, “mascletàs” en fechas falleras, etc.

 

Para saber más: Origen e historia de las calles del centro de Valencia. Volumen I. Juan Luis Corbín-Ferrrer. Ed. Federico Domenech. Las Provincias. 2001. Valencia.

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