Un alto en el camino

Después de muchos meses retomo el blog en unas circunstancias que, como todos sabemos, son difíciles. Se cumplen tres meses del estado de alarma que ha paralizado al país, y también al mundo. ¿Quién nos lo iba a decir en pleno siglo XXI?

No seré un cronista de esta terrible tragedia, que, a día de hoy, todavía nos mira de reojo. Mi intención es informar de la actualidad de Valencia History Tour. A principios de abril tuve que cancelar dos pases y devolver las entradas correspondientes sin atreverme a dar nuevas fechas.

Hace pocas semanas, alguna persona y un casal fallero contactó conmigo para preguntar cuándo volvería a realizar alguna ruta teatralizada. A cualquiera le complace que se acuerden de uno y más en esta situación. Sin embargo, siento decir que esa vuelta no será fácil ni la veo cercana por varios motivos que detallaré.

El gobierno ha decretado el uso obligatorio de mascarillas tanto en espacios abiertos como cerrados hasta nuevo aviso. Así como también, guardar un metro y medio (sino dos) de distancia entre personas como medida de seguridad. Mientras dure esta “nueva normalidad” los diferentes personajes de Valencia History Tour no van a salir a enseñar Valencia.

No cuestiono que sea justo y necesario, no me estoy quejando, sino que clama al cielo que la realización de las rutas es imposible. Sin embargo, diferentes personas de mi entorno, más o menos cercano, me han sugerido que podría seguir haciéndolas sin ningún problema alegando varias razones:

La primera sería que no necesito un gran número de gente. Sin embargo, que venga una pareja enfadada (entiéndase la ironía porque no estarían muy juntos) no me compensa,. Es indispensable un mínimo de personas para desempeñar la actividad. Otro motivo apuesta por que el personaje porte mascarilla… ¿Sabemos cuando se inventaron las mascarillas que llevamos? Mezclar elementos anacrónicos rompe todo encanto, ¿Inventar un personaje que lleve mascarilla? ¿Hacer visitas online? ¿teatro virtual?

Agradezco las nuevas ideas para justificar mi vuelta. Pero mis respuestas no son simples excusas, (me han llegado a decir que no quiero trabajar, como si no me gustara lo que hago, o lo que hacía, nada más lejos de la (cruda) realidad).

Mi propuesta está basada en el contacto con el público, el cara a cara y un teatro cercano y mientras que continúe este interludio social, me temo que estoy obligado a reinventarme. No ha llegado el apocalipsis ni el mundo se acaba. Lo que muchos no saben es que no supone el primer parón obligado al que me enfrento. En 2008, poco después de empezar, la crisis económica me llevó a echar el freno durante un tiempo, para volver después con más fuerza y continuar hasta hace bien poco.

No estoy comparando estos dos sucesos porque las épocas son distintas y además, todavía es pronto para sacar conclusiones. De momento, no hay más remedio que aceptar la nueva realidad para entenderla y pensar que estamos vivos. En este sentido, no me gustaría terminar sin recordar a los fallecidos y a sus familias enviándoles mis condolencias y ganas de seguir adelante. A mí no me faltan, pero hay que hacer un alto en el camino. Hasta pronto!

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